Gravamen Social del Comunicador
Las ramificaciones de la comunicación social son infinitas y copadas de seres humanos pensantes, unos no tanto. Cuando se habla de comunicador social parece emerger en la mente de las personas una imagen de presentadora ex reina de belleza que no tiene mucho que aportar y que es un simple y sencillo trabajo que no necesita el más mínimo conocimiento. O tal vez confunden al comunicador social con esa persona que le forja publicidad al Gobierno por su cercanía, o que simplemente manipula a la sociedad a través del medio, sea cual sea. ¿Cómo cambiar esa visión del comunicador social en los demás? ¿Qué se está haciendo mal?
Parece difícil de comprender e interpretar cada flash de información que nos envían los comunicadores sociales, porque es, a veces, una sumatoria de necesidades externas e internas que desmiembran la información y puede afectar a quien la recibe y quien está involucrado.
Como comunicadores sociales poseemos el infinito placer de manipular el lenguaje a nuestro antojo. ¿Qué tan bueno es eso? Sin saber cuanto mal podemos llegar a hacer con nuestro conocimiento, podemos pisar sin compasión a quien se enfrente a nosotros y peor aún manipular nuestro entorno y quienes se encuentran dentro de el.
Es una triste pero sincera realidad, en la que cómo comunicador social no basta el aprender, comprender e interpretar, falta un serie de eventos que día a día nos forjan como personas capaces de materializar sentimientos en un papel, en una voz o en cualquier situación, no sólo para interrumpir con hechos al receptor, sino para, cambiar de algún modo la vida de aquel hombre o mujer y que él esté consciente de cómo está el mundo y qué sucede a su alrededor, cómo se ve afectado y qué puedo brindar para la solución.
El lenguaje es el arma más poderosa y transformable de la que cualquier individuo puede gozar. Es indescriptible cómo una palabra puede cambiar el sentido de un enunciado o expresión, y cómo las consecuencias pueden favorecer o perjudicar dependiendo de su interpretación. El lenguaje parece ser un juego en el que las palabras son las fichas y nosotros somos los dados, que dependiendo nuestra necesidad u obligación (dependiendo el contexto), movemos nuestras fichas y atacamos para ganar. Ganar no sólo es acabar con el enemigo, sino manipularlo y quizás hacerlo tu aliado.
Nuestro interés es manejar al público a nuestro antojo con lo que decimos y expresamos, pero el interés puede estar guiado por la mata de la consciencia y honestidad, o tal vez por púas que hieren a cualquier involucrado y pueden dejar vestigios por siempre.
Es arduo y delicado diferenciar los momentos en los que se está perjudicando a una persona y cuándo se está informando, es difícil saber cuándo se está manipulando y cuándo se está dando una pauta para discernir y analizar el contenido dependiendo del punto de vista propio. Como comunicadores sociales debemos tener claro esas diferencias y no caer en el oscuro método de la manipulación ni en la tergiversación de los hechos.
Para manejar “la parada” a nivel mundial por los medios de comunicación y en cualquier situación debemos ser poseedores de una gran fluidez y propiedad para expresarse oralmente o por escrito, debemos obtener a través del tiempo, los estudios y más aún, de las vivencias, una visión de la realidad presente y futura del hombre y la sociedad, en donde estaremos siempre abiertos a los avances del mundo y la humanidad.
Nuestro estudio no puede ser simplemente del presente y del futuro, debemos asumir el conocimiento del pasado como una necesidad básica para nuestra vida como profesional. Ésta se encuentra estrictamente afectada por la realidad del mundo y tal vez porque la misma historia se repite. El pasado nos da fundamentos para seguir construyendo el camino hacia el futuro, todo lo anterior crea consecuencia y afecta de alguna manera el presente y el futuro. Comprender a fondo la historia pasada y cada una de sus causas nos permiten como investigadores tener el mundo en nuestras manos y observar detenidamente sus problemas y sus causas, para que con nuestras herramientas y conocimientos anexos podamos contrarrestar o solucionar los efectos decadentes y perjudiciales para la humanidad.
Más que mostrar algo como novedoso y adquirirle el mayor provecho a algún tipo de información, nosotros debemos mostrar los hechos no solo para informar, sino también, para la creación de consciencia en la sociedad, sensibilizar a la comunidad respecto a su entorno y aumentar los procesos de cambio ya existentes para mejorarlos y aplicarlos de forma adecuada. Esto beneficia a la comunidad para cambiar y no vararse en ese problema sino progresar y mirar más haya. Nos vemos obligados a incentivar a la humanidad a un cambio fehaciente en su forma de actuar y hacerla reflexiva y madura referente a los conflictos diarios y preocupantes que se encuentran latentes en la sociedad.
Buscar que los otros logren formar una opinión y visión del mundo en el que viven a partir de nuestra labor, debe ser nuestro objetivo fundamental. Alcanzar que conquisten la reflexión de cualquier situación y entiendan que la información de algún hecho es sólo la visión del comunicador; es una paso para que como tal, se entienda que hay otras perspectivas que tal vez sean correctas. La importancia de la creación de visión del mundo debe basarse en la interpretación que cada quien le da a lo que adquiere, alimentándose de lo ya conocido y comprendiendo que el mundo tiene diferentes formas de pensar y analizar cada suceso. Una sociedad informada puede evolucionar y progresar.
Otra no menos importante, es la verdad. Todo comunicador social debe presentar cualquier información, o realizar cualquier tarea siempre basándose en la verdad. La realidad no la puede mostrar como una mentira o una realidad de fábula o cuento maravilloso. La realidad debe siempre ser expuesta a través de la veracidad, midiendo el impacto social y lo perjudicial o beneficioso.
La responsabilidad social e individual que el comunicador tiene va ligada a la ética profesional. La ética no sólo son reglas, son pautas que se deben seguir para cumplir satisfactoriamente el proceso el cual se lleva a cabo, con honestidad, veracidad y sinceridad. Debe existir libertad de expresión y responsabilidad del comunicador al presentar algún tipo de trabajo o información. Hay que tener en cuenta que la ética sólo tiene valor si el profesional la acepta como ley y la ve como una realidad que permite hacer de su trabajo algo veraz y sin elementos que tergiversen o manipulen al receptor.
Uno de los últimos deberes y en fin, la misión del comunicador, es convertirse en crítico de la sociedad y convertir en críticos a las comunidades, ser capaces de innovar, crear y plasmar cada detalle de importancia en la humanidad, propiciando la evolución social y la evolución de nuestra carrera u profesión.
El comunicador social tiene como prioridad la sociedad, su compromiso es social y como tal, debe asumirlo con honestidad, integridad y con responsabilidad. Guiamos a la humanidad por un camino de realidad según nuestra interpretación, dándole paso a nuevas perspectivas y explicaciones de esa sociedad.
Las ramificaciones de la comunicación social son infinitas y copadas de seres humanos pensantes, unos no tanto. Cuando se habla de comunicador social parece emerger en la mente de las personas una imagen de presentadora ex reina de belleza que no tiene mucho que aportar y que es un simple y sencillo trabajo que no necesita el más mínimo conocimiento. O tal vez confunden al comunicador social con esa persona que le forja publicidad al Gobierno por su cercanía, o que simplemente manipula a la sociedad a través del medio, sea cual sea. ¿Cómo cambiar esa visión del comunicador social en los demás? ¿Qué se está haciendo mal?
Parece difícil de comprender e interpretar cada flash de información que nos envían los comunicadores sociales, porque es, a veces, una sumatoria de necesidades externas e internas que desmiembran la información y puede afectar a quien la recibe y quien está involucrado.
Como comunicadores sociales poseemos el infinito placer de manipular el lenguaje a nuestro antojo. ¿Qué tan bueno es eso? Sin saber cuanto mal podemos llegar a hacer con nuestro conocimiento, podemos pisar sin compasión a quien se enfrente a nosotros y peor aún manipular nuestro entorno y quienes se encuentran dentro de el.
Es una triste pero sincera realidad, en la que cómo comunicador social no basta el aprender, comprender e interpretar, falta un serie de eventos que día a día nos forjan como personas capaces de materializar sentimientos en un papel, en una voz o en cualquier situación, no sólo para interrumpir con hechos al receptor, sino para, cambiar de algún modo la vida de aquel hombre o mujer y que él esté consciente de cómo está el mundo y qué sucede a su alrededor, cómo se ve afectado y qué puedo brindar para la solución.
El lenguaje es el arma más poderosa y transformable de la que cualquier individuo puede gozar. Es indescriptible cómo una palabra puede cambiar el sentido de un enunciado o expresión, y cómo las consecuencias pueden favorecer o perjudicar dependiendo de su interpretación. El lenguaje parece ser un juego en el que las palabras son las fichas y nosotros somos los dados, que dependiendo nuestra necesidad u obligación (dependiendo el contexto), movemos nuestras fichas y atacamos para ganar. Ganar no sólo es acabar con el enemigo, sino manipularlo y quizás hacerlo tu aliado.
Nuestro interés es manejar al público a nuestro antojo con lo que decimos y expresamos, pero el interés puede estar guiado por la mata de la consciencia y honestidad, o tal vez por púas que hieren a cualquier involucrado y pueden dejar vestigios por siempre.
Es arduo y delicado diferenciar los momentos en los que se está perjudicando a una persona y cuándo se está informando, es difícil saber cuándo se está manipulando y cuándo se está dando una pauta para discernir y analizar el contenido dependiendo del punto de vista propio. Como comunicadores sociales debemos tener claro esas diferencias y no caer en el oscuro método de la manipulación ni en la tergiversación de los hechos.
Para manejar “la parada” a nivel mundial por los medios de comunicación y en cualquier situación debemos ser poseedores de una gran fluidez y propiedad para expresarse oralmente o por escrito, debemos obtener a través del tiempo, los estudios y más aún, de las vivencias, una visión de la realidad presente y futura del hombre y la sociedad, en donde estaremos siempre abiertos a los avances del mundo y la humanidad.
Nuestro estudio no puede ser simplemente del presente y del futuro, debemos asumir el conocimiento del pasado como una necesidad básica para nuestra vida como profesional. Ésta se encuentra estrictamente afectada por la realidad del mundo y tal vez porque la misma historia se repite. El pasado nos da fundamentos para seguir construyendo el camino hacia el futuro, todo lo anterior crea consecuencia y afecta de alguna manera el presente y el futuro. Comprender a fondo la historia pasada y cada una de sus causas nos permiten como investigadores tener el mundo en nuestras manos y observar detenidamente sus problemas y sus causas, para que con nuestras herramientas y conocimientos anexos podamos contrarrestar o solucionar los efectos decadentes y perjudiciales para la humanidad.
Más que mostrar algo como novedoso y adquirirle el mayor provecho a algún tipo de información, nosotros debemos mostrar los hechos no solo para informar, sino también, para la creación de consciencia en la sociedad, sensibilizar a la comunidad respecto a su entorno y aumentar los procesos de cambio ya existentes para mejorarlos y aplicarlos de forma adecuada. Esto beneficia a la comunidad para cambiar y no vararse en ese problema sino progresar y mirar más haya. Nos vemos obligados a incentivar a la humanidad a un cambio fehaciente en su forma de actuar y hacerla reflexiva y madura referente a los conflictos diarios y preocupantes que se encuentran latentes en la sociedad.
Buscar que los otros logren formar una opinión y visión del mundo en el que viven a partir de nuestra labor, debe ser nuestro objetivo fundamental. Alcanzar que conquisten la reflexión de cualquier situación y entiendan que la información de algún hecho es sólo la visión del comunicador; es una paso para que como tal, se entienda que hay otras perspectivas que tal vez sean correctas. La importancia de la creación de visión del mundo debe basarse en la interpretación que cada quien le da a lo que adquiere, alimentándose de lo ya conocido y comprendiendo que el mundo tiene diferentes formas de pensar y analizar cada suceso. Una sociedad informada puede evolucionar y progresar.
Otra no menos importante, es la verdad. Todo comunicador social debe presentar cualquier información, o realizar cualquier tarea siempre basándose en la verdad. La realidad no la puede mostrar como una mentira o una realidad de fábula o cuento maravilloso. La realidad debe siempre ser expuesta a través de la veracidad, midiendo el impacto social y lo perjudicial o beneficioso.
La responsabilidad social e individual que el comunicador tiene va ligada a la ética profesional. La ética no sólo son reglas, son pautas que se deben seguir para cumplir satisfactoriamente el proceso el cual se lleva a cabo, con honestidad, veracidad y sinceridad. Debe existir libertad de expresión y responsabilidad del comunicador al presentar algún tipo de trabajo o información. Hay que tener en cuenta que la ética sólo tiene valor si el profesional la acepta como ley y la ve como una realidad que permite hacer de su trabajo algo veraz y sin elementos que tergiversen o manipulen al receptor.
Uno de los últimos deberes y en fin, la misión del comunicador, es convertirse en crítico de la sociedad y convertir en críticos a las comunidades, ser capaces de innovar, crear y plasmar cada detalle de importancia en la humanidad, propiciando la evolución social y la evolución de nuestra carrera u profesión.
El comunicador social tiene como prioridad la sociedad, su compromiso es social y como tal, debe asumirlo con honestidad, integridad y con responsabilidad. Guiamos a la humanidad por un camino de realidad según nuestra interpretación, dándole paso a nuevas perspectivas y explicaciones de esa sociedad.
Autor: Lucía García
No hay comentarios:
Publicar un comentario